Posted: 04 Marzo, 2010
Escrito por FM Pasión
En un campo abierto de verdes pastizales, en los límites de Capiatá, la divina naturaleza ofreció como dádiva un manantial maravilloso cuya agua clara y limpia era utilizada por pobladores del lugar, por mucho tiempo, para realizar diversos menesteres. A su alrededor fue construido un brocal de ladrillos con forma de horno, en una época desconocida, lo que le atribuyó el nombre de Ycuá Tatacuá (fragmento de la obra de Esteban Antonio Romero Insfrán)